Me siento como esos acumuladores obsesivos del Home &
Health. Todo lo que ronda por el depa –a excepción, quizás, de una que otra
lauchita visitante – me trae algún recuerdo digno de cortarme las venas al son
de Luis Miguel noche por medio de la semana, y me he dado cuenta de que me convertí
en no-tan-niña símbolo de ese consabido dicho “pobrecita, se dejó estar”. Quién diría que bastaría un chute informal
para hacerla a una pasar del Síndrome de Peter Pan al de Diógenes. Al principio–
he de reconocer – hasta gusto le
encontré a esto de tener una excusa para pasármela echada cual vaca preñada,
comiendo helado directo del envase y viendo pelis mamonas, con el celu apagado
y la razón perfecta para justificar mi negligencia con la pega, los estudios y
los compromisos sociales; “no me molesten, ando depre”.
Un día desperté, y ya habían pasado siete meses. Siete meses de contacto con el mundo casi exclusivamente por Facebook. Siete meses de temporadas de series repetidas y de prometerme a mí misma que “mañana si que hago aseo”. Me di cuenta de que toqué fondo cuando tuve que escalar un morro de ropa sucia y cajas de desconocido contenido para acceder a lo que antaño fuera mi pieza, a fin de cerrar la ventana que hace siete meses dejé abierta y que hace varias semanas me tiene cagada de frío. Cerré la dichosa ventana y recordé por qué había quedado abierta, mientras todo el aparataje de cortinas, cenefa y fierros que estaban sueltos (y que hace unos siete meses me había prometido arreglar antes de que se vinieran abajo) caían sobre mi incauta humanidad.
Le agradecí a Diosito por los 5 centímetros que evitaron que la cenefa me partiera el cráneo y, aunque a estas horas le echo puteadas por tan agresivo método de despabilamiento, he decidido honrar su más o menos azarosa forma de preocuparse por esta humilde mortal. Hoy reemplacé la cobertura rota del baño, que hace - si! siete meses! - me tenía haciendo pipi como en baño público y, por primera vez en mucho tiempo – y a riesgo de quitarle la última pizca de glamour a este post – pude sentarme como niñita, e incluso ocupar mis manos para hojear la revista del cable (que viene entera de fome, por lo demás) en lugar de hacer equilibrio. Por algo se empieza, dicen por ahí.


jajajaja pucha que la echaba de menos oiga!!!
Ojala nos aparezcamos mas por estos barrios, twitter me aburre, soy demasiado buena para hablar para que me basten 140 caracteres jajajaja
Sigue en Antofa sita Renata? yo en el sur, y si que le puedo dar clases de dejarse estar, yo creo que llevo un año "depre" pero a mi me patearon de la pega, que creo horriblemente, es mi gran amor
Saludos y reencontremonos queridi, asi nos reimos un rato