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Me siento como esos acumuladores obsesivos del Home &
Health. Todo lo que ronda por el depa –a excepción, quizás, de una que otra
lauchita visitante – me trae algún recuerdo digno de cortarme las venas al son
de Luis Miguel noche por medio de la semana, y me he dado cuenta de que me convertí
en no-tan-niña símbolo de ese consabido dicho “pobrecita, se dejó estar”. Quién diría que bastaría un chute informal
para hacerla a una pasar del Síndrome de Peter Pan al de Diógenes. Al principio–
he de reconocer – hasta gusto le
encontré a esto de (Leer más)
Maldita incertidumbre, eso es lo que me mata. El ascensor de mi
edificio está pasando por un agónico proceso de mantención "al peo"
hasta nuevo aviso, así es que, además de funcionar sólo un par de horas
al día, nunca se sabe con certeza si el vil pedazo de maquinaria estará
efectivamente funcionando en sus supuestos horarios.
Igual se
agradecen los pocos kilitos perdidos a punta de tanto subir escaleras,
pero a veces es sencillamente too much. Ayer, por ejemplo, que me tocó
escalar a mi hogar con el pedazo de maleta después de llegar de
Calama, y luego reiterar (Leer más)
Hace
tiempo que la conciencia no venía a penarme con sus mensajes
insectomorfos, desde aquella vez en que las invasoras pollilas mutantes
resistentes a la naftalina me anduvieron trayendo meses como clienta
premium de Raid y todas las grandes compañías manufactureras de venenos
para plagas. Por mientras, me pasaba rollos de que lo que se estaba
apolillando era yo, y de que ésta era una señal de la vida de que era
tiempo de superar el Síndrome de Wendy y abandonar la partuza.
Y
la rehabilitación y otras circunstancias me han tenido meses sin probar
una miserable gota de alcohol. (Leer más)
Con Tanyi andamos buscando alternativas analcohólicas de
entretención, luego del feroz episodio de hipertermia labial del
sábado, todo por culpa de un rancio Sauvignon Blanc que había quedado
rezagado por todos los presentes durante la previa.
Luego de menear el body hasta la madrugada en nuestro antro de
costumbre, retornamos en calidad de pasto seco a Donde Rena's a rematar
la velada. Uff. Ya habiendo sancochado el hígado a punta de Mitjans en
la disco, el vino pasó como agüita, muy a pesar de su gusto a champaña
desvanecida, de esas que venden en las botis clandestinas tipín 5am
para (Leer más)
Uff, lo que es el poder de los ciber
rumores. Algún gringo ocioso publica en un blog que a Rick Astley lo
hallaron fiambre en un hotel berlinés y, a los pocos minutos, ya estaba
La Cuarta espectacular vociferando a todo Chillito que habíamos perdido
a otro ícono pop de antaño. De paso ya estábamos todos preguntándonos
qué le había dado a Don Jechu por llevarse tan súbitamente a tanto
artista, y que quizás el medio bacilón ochentero que se estaba armando
allá arriba para celebrar a San Pedro y San Pablo, más apoteósico que
cualquier carnaval terrestre.
Yo
ya (Leer más)
Mary Poppins estaría orgullosa de mí. Ya absolutamente determinada a resolver el misterio de qué diablos es ese constante olor a roedor muerto en mi depa, me levanté a hora digna esta mañana y comencé con la aparatosa limpieza. Hacía meses - no exagero - que estos virginales pisos no gozaban del suave roce de un trapero.
Lo malo es que a mi no me resulta eso de darle voluntad a los enceres inanimados para que se limpien solos, y por estas horas de la tarde, aún sin acabar de sanitizar el inmueble, ya siento las manos medio cayosas. Pero (Leer más)
Ando antojada (antojadiza?), y nadie a quien culpar por ello más que al Espíritu Santo y el bendito estrés.
En todo caso, descubrí que no me gusta la pizza. En un porcino impulso de ansiedad, y ante el precario estado de abastecimiento de mi refri, arrojé unos trozos de queso a una sartén con un poco de salsa de tomate Líder y una pizca de cilantro, para el toque verde. Uff, no le hacía falta nada, cualquier masa habría estado de más. Pero después, con el dolor de guata en formación, se asomó esa invitada de piedra de siempre, la (Leer más)
Soy una hija ilustre de la industria farmacéutica:
- Que la Aspirina diaria para prevenir accidentes cardiovasculares (o la esperanza de retardar los efectos del prolongado tabaquismo).
- Que
el Omeprazol para la gastritis matutina y/o post-caña con origen, por
lo demás, en los efectos gastro-ulcerígenos de la aspirina.
- Que el Té Bekunis para las "malas pasadas" (entiéndase también literalmente) que me juega la adicción al queso y al chocolate.
- Que las pastillas de calcio para la osteoporosis (confieso, tristemente, que no existe otra posible explicación para mi dolor de huesos).
- Que el Nefersil para lo que duelen esos cálculos
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Cóctel Matutino de Autoestima
Autoestima:
Concepto de fines de siglo/milenio que hizo "boom" en los países
occidentales. Antes de ser definida, no era necesaria; una vez
descubierta, se hizo (la hicieron) imprescindible. Referida
a la valoración generalmente positiva de sí mismo. Su definición vino
acompañada de numerosas maneras de disminuirla, minarla, destruirla y/o
aniquilarla a través de los diversos estereotipos de perfección física,
intelectual y económica difundidos por los medios masivos de
comunicación, generalmente con fines comerciales.Dada su escasez actual
en estado natural, se recomienda su reafirmación constante por medios
artificiales (como el que se indica a continuación) para evitar
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La micro tunneada, al parecer no era lo nuestro. Quizás
estábamos ya muy vetustas para el perreo, o bien nos faltó agilidad.
Fuere cual fuere el motivo, otra línea llamó nuestra atención. Así, un
fin de semana cualquiera en un aburrido paradero de esta vida,
decidimos subirnos a esta micro under de recorrido bastante ambiguo
(por decir lo menos). Y aunque nuestra curiosidad - o voyerismo rayando
en el morbo - quedó satisfecho con nuestro primer viaje en ella, no hay
primera sin segunda, y - según lo prometido por Tanyi al son de un
pillador Tequila Margarita - tampoco (Leer más)
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